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EL MUNDO DE LHORK

Eugenio Fraile La Ossa

La religión y la mitología en el mundo de Lhork

La variedad de razas, el conocimiento incompleto de la geografía de Lhork y las diferentes creencias hicieron que surgiera un mosaico de divinidades diversas.

Así, en las ciudades estado de las Llanuras Libres, la religión se basó, principalmente, en la adoración de las deidades creadoras de la Tierra de Lhork, y que recibieron el nombre de Divinidades del Resplandor. Estos Dioses son los Señores de la Vida y el Orden en el Universo y se rigen por principios justos y benevolentes.

En los Templos, que reciben el nombre de La Morada de los Dioses, se les representa con un sol ardiente, el Hura, símbolo de la Vida y de la Luz.

Los Dioses no tenían una forma física, sino que se manifestaban a través de heraldos y sacerdotes. Por debajo de los Dioses, aunque no por ello menos importante, los habitantes de las ciudades veneran el recuerdo de Trados, el mítico rey que mantuvo unida la Tierra de Lhork hasta su muerte. La búsqueda de su desaparecido Cetro, símbolo de la unidad de Lhork, es la misión principal de los sacerdotes y príncipes de las ciudades estado. Además del Culto Supremo a Los Señores del Resplandor y al recuerdo de Trados, en las ciudades estado de Lhork también surgieron cultos a otras divinidades menores basadas en los principios de la Luz y el Orden, aunque adaptados a las necesidades e intereses de los habitantes de las ciudades estado.

En el Norte, las tribus bárbaras de los Hordim juran por Martor, el sombrío Dios de la Batalla que, hosco en su trono de piedra gris en las nevadas montañas, infunde valor y fuerza al nacer y la gloria al guerrero que muere en combate.

A la derecha de Martor se sienta Trona, diosa de las Tormentas y de la Ira, compañera del dios y que empuña un arco, con el cual envía rayos de Muerte a los cobardes.

Por el contrario, los salvajes Makta no tienen dioses a los que adorar, sino demonios y espíritus horribles que son invocados por sus shamanes en negras noches, con cruentos sacrificios, siendo las víctimas de tales rituales los escasos guerreros Hordim capturados, o algún solitario cazador de las ciudades estado que se interne por los Grandes Bosques. Estos sacrificios son el motivo principal por el cual los Hordim mantienen una guerra constante con los odiados Makta.

Algunos sacerdotes de las ciudades estado intentaron civilizar a los Makta, pero fueron torturados y despellejados bárbaramente. Pocos son los hombres que se internan en el territorio Makta desde entonces.

Al Oeste, las tribus montañesas de los montes Gali veneran a Tegahor, el fiero dios de los Saqueos y el Viento.

Muy al Sur, en las lujuriantes selvas del Territorio Dimbali, las tribus negras practican, al igual que los Makta, salvajes ritos estremecedores en honor a Kutulú, amargo dios demonio que dormita, según sus creencias, en una ciudad ciclópea sumergida más allá de la misteriosa Marjala, y que algún día despertará, extendiendo su reinado de terror por la tierra de los hombres y premiando a sus fieles.

Más al Oeste, tras las pétreas y grises laderas de los montes de Godan, se extiende, ilimitada, la Inmensidad Desconocida, a la cual las leyendas pueblan de horrores sin cuento y lugar maldito donde se alza la temida ciudad de Xora, negro bastión de brujería y puerta por la cual Los Entes del Vacío, seres innombrables de la Helada Oscuridad, hacen incursiones al mundo de Lhork, llamados por su negro servidor Aryhusek, el Señor Oscuro.

El símbolo de los Entes del Vacío es una llama negra, que contrasta con el sol ardiente de las Divinidades del Resplandor.

Los poderes de la Luz y el Orden mantienen, desde hace eones, una terrible guerra con la Oscuridad y el Caos en todos los planos cósmicos, tomando momentáneas ventajas unos y otros.

Existen, además de todo lo anteriormente expuesto, más elementos que enriquecen el amplio panteón de divinidades, creencias y misticismo de los habitantes del Mundo de Lhork:

LOS SOLES DEL RESPLANDOR: Son las marcas de los Señores del Resplandor. Hay uno para cada Elegido y fueron forjados en Tur-Asgaltam, la Corona de la Eternidad, en la Antigua Fragua del Resplandor. Consisten en un medallón con forma de sol y sus poseedores están bajo la tutela de los Señores del Resplandor. Están protegidos mágicamente y no pueden ser robados ni extraviados, pues siempre volverán a su legítimo portador.

LA CORONA DEL RESPLANDOR: Fue la corona forjada en la Antigua Fragua por los Señores del Resplandor y que estos entregaron a Trados junto con el Cetro para que gobernara a los pueblos del Mundo de Lhork. La corona tiene la forma de un  Sol Llameante y está custodiada por los Guardianes de Trados, en su ciudad fortaleza, Tradosia, en la Cumbre del Resplandor. Cuando el Cetro de Trados sea hallado, los Guardianes de Trados entregarán la Corona del Resplandor al nuevo Rey Emperador de Lhork.

LOS MARES DEL ETER: Océanos cósmicos por los cuales se puede viajar de un plano dimensional a otro.

LOS LIMBOS PERDIDOS: Plano dimensional del cual proceden los Dioses del Resplandor.

ESNELE: Diosa de rango menor en Lhork adorada por la poco conocida Casta de Mujeres Guerreras. En los muros de sus escondidos templos se encuentran frescos que representan a la vharda de los Grandes Bosques como encarnación de la Diosa.

MAEEVA: Es otra de las divinidades menores del Mundo de Lhork, siendo la Diosa a la cual se encomiendan las parturientas y en general, las mujeres, madres y esposas, que como es obvio, son una inmensa mayoría en las zonas más civilizadas de Lhork, donde se la venera. Su culto carece de grandes templos o ceremonias, siendo de ámbito eminentemente doméstico y a su tutela se encomiendan asuntos de poca importancia, casi todos ellos referentes a la felicidad de los matrimonios, la salud de los hijos, la economía del hogar, etc. El nombre de Maeeva no suele ser pronunciado por varones, para que no sea cuestionada su hombría.

Asimismo, tradicionalmente Maeeva se contrapone en la tradición lhorkia a la diosa Esnele, como principios opuestos, y la Casta  de las Vhardas, que rinden culto a esta última, desprecian abiertamente las virtudes encarnadas por la primera y a sus seguidoras conocidas como Las Hijas de Maeeva.
 
LAS HIJAS DE MAEEVA: Son la manifestación más importante del culto a esta diosa. Se trata de una orden que desde tiempos antiguos ha regido los Cenobios repartidos por las ciudades estado de Lhork, según los principios de vida digna y recatada que caracterizan a las buenas devotas de Maeeva. Ellas no se casan, ya sea por la falta de pretendientes o por propia decisión, dedicándose a criar y educar a niñas de muy corta edad, de acreditada orfandad y virginidad para convertirlas con el paso de los años en futuras esposas y madres. Dicha institución es muy respetada y tener a una maeevalia por mujer conlleva cierto prestigio. Desde siempre, las familias o solteros respetables de cada lugar donan aportaciones económicas para contribuir al sostén de los Cenobios de la Orden, a fin de asegurarse un conveniente matrimonio para los hijos y parientes. Pueden ser desde pequeños terratenientes, prósperos comerciantes, oficiales de las más prestigiosas unidades militares de los diferentes ejércitos de las ciudades estado de Lhork, e incluso los varones no primogénitos de familias nobles que no están obligados a matrimonios de conveniencia políticos o económicos.

Las jóvenes maeevalias no viven aisladas del mundo, ya que su preparación para regir los asuntos domésticos, quedaría muy mermada; pero, obviamente,  si son supervisadas y protegidas para garantizar su virtud. Al alcanzar los quince lares de edad ya pueden recibir peticiones de matrimonio. A la hora de concertar uno, suelen tenerse en cuenta las preferencias de la joven, puesto que el primero en no desear una unión que provoque un notorio rechazo es el varón; pero no es el único criterio. El carácter adolescente puede y debe ser guiado, además del hecho de que debe mantenerse una buena relación quid pro quo entre los Cenobios y las familias benefactoras.

PARAÍSO DE LOS DIOSES RESPLANDECIENTES: Lugar donde van las almas de los hombres valientes, justos y nobles, según la creencia popular de los habitantes de las ciudades estado.

EL BARDO JALSTAK UKHERDER: Poeta y cronista de los Elegidos del Resplandor, autor de largos poemas épicos. Su aspecto era el de un hombre joven con cabellos plateados y mirada serena que reflejaban conocimientos más allá del simple entendimiento humano. Caminaba  siempre empuñando un báculo de madera con runas talladas en él. Solía cubrirse su cabeza con un sombrero de buhonero de fieltro negro o con la capucha de su capa de peregrino. Se desconoce la fecha de su nacimiento y vivió toda su vida humana en la corte del Rey Emperador Trados. Se le identifica como al Heraldo de los Dioses y es conocido también con el sobrenombre de El Peregrino Eterno.

CAMPEONES DE LHORK: Otro nombre por el cual se denominaba a los Elegidos del Resplandor.

MINDARION: Conocido como El Señor de la Isla, es un poderoso Dios que sigue como observador imparcial la lucha de los Señores del Resplandor contra los Entes del Vacío. Ambas facciones han intentado, sin éxito de momento, atraerle para sus respectivas causas y aunque los habitantes de Lhork suelen nombrarle, no tiene templos ni sacerdotes en las ciudades estado. Su sobrenombre de Señor de la Isla tiene su origen en que habita en una estrella lejana que brilla con luz poderosa en medio de los Mares del Eter. Los Ferenios le adoran como su principal deidad y es representado como un ojo que todo lo ve y que lanza rayos fulminantes.
 
AXIA: Diosa del metal adorada en Lhork por los herreros de las ciudades estado y en particular por los guerreros que manejan las hachas de combate.

URIAL: Dios menor de los ladrones en las ciudades estado de las Tierras Libres. Inicialmente no pertenecía al panteón de los Señores del Resplandor, pero este colectivo marginal necesitaba una invocación por quien jurar y maldecir en los momentos de alegría o apuro. Urial es una divinidad pícara y traviesa que atiende los ruegos de los bribones que le adoran, aunque a veces se complazca en jugarles malas pasadas. Con el tiempo, ha llegado a ser tomada por una entidad como los demás dioses, y aunque no goza del predicamento de las gentes honradas, en el barrio de los ladrones de cada ciudad estado de Lhork existe siempre un pequeño templo con donaciones del colectivo de ladrones.

DRAJAN: Dios de la guerra de las ciudades estado. Vela por los guerreros y tutela el mantenimiento del honor, los pactos, las batallas y causas justas.

VESNIA: Es uno de los Dioses del Resplandor, en forma femenina, y rige en la naturaleza y en los fenómenos atmosféricos. A su vez es la patrona de los Sanadores y según el decir popular, aborrece profundamente la magia y a los magos por la manipulación que ejercen sobre la naturaleza.

USHANT: El infierno, en el mundo de Lhork.

SERED: Otro de los nombres del infierno en el mundo de Lhork.

MAYUL: Demonio Tigre adorado por las tribus de los Hombres Kregor de las estepas. Es representado con un cráneo llameante y cuatro brazos rematados en garras felinas. Sus adoradores le realizan sacrificios humanos o de Wulfrer.

DHAILAN: Divinidad suprema adorada por los habitantes de la ciudad de Bhalink.

MURTRIA: Ceremonia fúnebre menor obligatoria en las zonas civilizadas de Lhork por la cual se procede a la inhumación de los cadáveres de los desconocidos o delincuentes, ya que las leyes en materia religiosa contemplan la prohibición de no dejar abandonado ningún cuerpo sin celebrar algún tipo de rito.

MORGIAN: Diosa menor que otorga cualidades a algunos recién nacidos, elegidos bajo su especial criterio, para que desarrollen poderes sobrenaturales y tengan la facultad de aprender y utilizar conjuros y hechizos.  De naturaleza un tanto ambigua, puede conceder estos dones a personas de alma benigna o maligna, por considerar que todo en el universo ha de poseer una dualidad y equilibrio contrapuesto. La diosa Vesnia es su principal antagonista en el panteón de divinidades de Lhork.

MAURUM: Es una divinidad de las aguas, ya sean dulces o saladas; rige los destinos de los marinos ahogados o muertos en batallas navales. Es tan inconstante como el océano que representa, por lo que no suele ser invocado demasiado a menudo.

VERTIUM: Ceremonia equivalente en el mundo de Lhork a nuestro matrimonio, aunque con connotaciones diferentes: después de que un sacerdote consagra la unión tras una ceremonia de alrededor de una kanir, durante la que se queman objetos personales de los que se comprometen al ritual, se procede al establecimiento de las condiciones de la unión, que, en caso de ser rotas, anularán el compromiso dejando libres a las partes para buscar una nueva pareja. Esta anulación habrá de ser presentada, con pruebas, ante el sacerdote que ofició el ritual y ante el príncipe de la ciudad, para que sea válida. Si en el caso de la clase alta estas uniones suelen ser por conveniencia política o económica, y por tanto quebrantarse con facilidad, entre las clases bajas no suele darse ese caso. Aun así, ningún noble puede obligar a su hijo o hija a contraer vertium si éste no lo desea.

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© Círculo de Lhork, 20012.