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EL MUNDO DE LHORK

Eugenio Fraile La Ossa

La esclavitud en el mundo de Lhork

Durante el mandato del Rey Emperador Trados el Unificador, y siguiendo las leyes que los Señores del Resplandor habían otorgado al monarca para que éste gobernara sabia y justamente a todos los pueblos de Lhork, la esclavitud estaba totalmente prohibida. Sí existía la servidumbre por parte de las clases más humildes hacia los diferentes nobles y señores guerreros, los cuales se comprometían a proteger a los campesinos y comerciantes y administrar justicia en nombre del Rey Emperador Trados a cambio de impuestos, mano de obra, levas temporales para las milicias locales y un diezmo de las cosechas y ganado. Tras la muerte de Trados y la división del Imperio de Lhork en múltiples ciudades estado independientes unas de otras, la antigua ley siguió vigente y ningún príncipe osó transgredir esa ley ancestral que fue dictada por los mismísimos Señores del Resplandor.

Los habitantes de las Islas Ferenias tampoco tienen esclavos, según cuentan los capitanes de los navíos galamios y danagrios que comercian ocasionalmente con la Ciudad Escarlata, aunque las castas más humildes realizan los trabajos más duros y pesados.

Los únicos lugares de la Tierra de Lhork en los cuales existe esa execrable práctica son la ciudad de Zarkamand, aliada del Señor Oscuro, y en Xora, bastión de Aryhusek, entre cuyos muros los pocos humanos que allí se encuentran son utilizados en terribles sacrificios y ceremonias sangrientas, cuando no adornan con sus cráneos la Ruta de las Calaveras Aullantes.

Los piratas larsurianos también practican la esclavitud, aunque ésta está más dirigida a capturar mujeres que luego son vendidas en el gran mercado de esclavos de Ambirea para disfrute de los capitanes piratas y las diversas tripulaciones que conforman la Hermandad Larsuriana.

Existe una excepción entre las ciudades estado de Lhork, y es la ciudad de Bhalink, que mantiene esclavos, pero siempre utilizando habitantes del valle donde se alza la ciudad, ya que sus creencias religiosas contemplan esa costumbre y no se arriesgarían a capturar a habitantes de otras ciudades estado de Lhork por temor a que estas se unieran y decidieran invadir su valle y ciudad.

En ninguna otra parte de la Tierra de Lhork, exceptuando esos cuatro lugares, existe la esclavitud ya que incluso las tribus negras del Territoio Dimbali, los salvajes Makta en la Tierra de los Grandes Bosques y los feroces Hombres Kregor, al sur de las estepas del Río Gora, cuando capturan algún prisionero, lo sacrifican a sus salvajes deidades.

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© Círculo de Lhork, 20012.